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lunes, 27 de febrero de 2017

Sobre la autora: Blog en iAgua


¡Hola Guardianes!

La actividad en el blog está bajando un poco por cuestiones personales. El trabajo, las clases, etc… hacen que apenas tenga tiempo de preparar contenidos para el blog. Bueno, eso… y la falta de idea, no os voy a engañar. La Guardipedia ya ha llegado a su fin, pues los contenidos que pudiera añadir pertenecerían a siguientes volúmenes de la Saga, y ya sabéis lo que eso conlleva: Spoilers.

Así pues, lo que os traigo hoy no tiene nada que ver con la Saga de los Guardianes, pero sí conmigo, su autora. Al igual que cuando publico un relato en alguna antología os lo cuento, también voy a presentaros mi espacio en la web de temática ambiental iAgua. En él, escribo pequeños post de temática ambiental, específicamente que tengan que ver con el agua.

Os dejo el listado de los post, y si os gustan y lo veis factible, compartirlos en redes (Twitter: @yerseyowen). ¡Gracias!


A medida que vaya publicando más, los iré añadiendo a la lista con el fin de que los podáis encontrar de una forma más cómoda.

Como extra a este post, y con vistas a mejorar mi perfil profesional, en la columna de la izquierda habrá un nuevo cajetín llamado “Relativo a la Autora” donde iré dejando el enlace del último post subido.

Por último, si tenéis alguna sugerencia para el blog en cuanto a la generación de contenidos, os agradezco mucho la ayuda. De esta forma, puedo saber lo que vosotros, como usuarios del blog, esperáis de él y las cosas que os gustaría ver en él.

Muchas gracias a todos por seguir aquí.

lunes, 6 de febrero de 2017

CH29: Ediciones Hades

¡Hola Guardianes!

Continuando con mis experiencias editoriales, vamos con una de las más decepcionantes e inverosímiles que me han ocurrido. No por el comienzo, ni por el final.

Otra de las editoriales que respondió interesada en leer el manuscrito entero fue Ediciones Hades, una editorial joven e independiente, cuya visión editorial no está prefijada de antemano (según dicen en su página web). También afirman que, al igual que los autores, están cansados de las negativas sistemáticas de las editoriales, acostumbradas a dar opción a la lectura. Ellos responden, conversan con el autor por teléfono y están pendientes, que ya es más de lo que hacen muchas, hasta que pones objeciones a su contrato.

Desde el principio, la comunicación fue muy fluida. Tras el sí a la propuesta les envié la novela completa, respondiéndome que tardarían unos meses en valorarla. Lógico y normal. El 5 de octubre de 2016, me escribieron para preguntarme si OCASO estaba publicada en algún sitio, a lo que contesté que salvo los primeros capítulos en plataformas de promoción y mi blog, no lo estaba. Su siguiente email fue que en una semana se volverían a poner en contacto conmigo.

El editor me llamó, efectivamente, una semana después. En su llamada me dijo que el equipo lo había valorado positivamente (el primer filtro) y que ahora lo leería él. Destacó de él que era largo (no es nada nuevo), que estaba bien escrito (con cosas puntuales que habría que corregir) y que la historia tenía gancho (no recuerdo las palabras exactas). Con ellos, el autor no correría con ningún gasto, ni siquiera de la presentación. Ellos tienen un lugar en Madrid donde hacen todas (o la mayoría) de sus presentaciones y el autor ni siquiera tiene que vender un mínimo de ejemplares. Sonaba muy bien. Me habló del funcionamiento de su distribución, de los puntos de venta y pinceladas generales que me invitaban a mirarlos con buenos ojos. Quedamos en volver a hablar cuando terminara de leer la novela.

El 27 de noviembre recibí otro correo solo para informarme de que ya iba por la mitad de la novela. Un detalle que agradecí y, todo hay que decirlo, me hizo ilusión; porque como bien sabéis, la comunicación entre editorial y autor no siempre es así de fluida (aunque quizá debería ser la normal).

El 5 de diciembre me escribieron para preguntarme si podíamos hablar del libro. Genial, era el puente de diciembre y, aunque no estaba en casa, me venía genial. Tras varias llamadas perdidas, más que nada porque si estoy de vacaciones el móvil suele estar en silencio y no estoy siempre pegada a él, conseguimos ponernos en contacto. El editor había terminado de leer mi novela y le había gustado. Había hecho algunas correcciones relacionadas con unos cambios de la RAE y me hizo una sugerencia respecto a la forma de narrar los diálogos que, por supuesto, tendré en cuenta. Además, resaltó que, si la novela alguna vez llegaba al cine, iba a ser la bomba (o la leche, no recuerdo su frase exactamente). El día anterior había hablado por teléfono con Egarbooks (Ver CHL28) y así se lo comuniqué. Reconocí que entre ambas editoriales, Ediciones Hades me tiraba más desde el principio, y eso que al buscar información sobre ellos en internet, gracias también a la ayuda de Esther de El Lado Oscuro, las opiniones no eran precisamente buenas. Pero, ¿no dicen que las personas pueden cambiar? ¿Por qué no podría haberlo hecho una editorial? Sin embargo, quería tener los dos contratos en la mano para comparar y  tomar una decisión, cosa que el editor entendió. A partir de aquí, la comunicación fue vía Whatsapp.

El 7 de diciembre recibí el contrato tipo en mi correo (fechado en 15 de julio de 2012), y reconozco que solo tuve tiempo de ojearlo por encima. En los siguientes días, me puse en contacto con una autora suya que el mismo editor me recomendó. No me anduve con rodeos. La dije que tenía mis dudas y que necesitaba que me ayudase a decidir. Ella no tenía ninguna queja y no había tenido problemas de ningún tipo. Promoción bien, ventas bien y pagos al corriente. Sinceramente, ella me convenció de darles una oportunidad, por lo que estudié el contrato más a conciencia. Quería firmarlo, pero no de cualquier forma.

El 18 de diciembre les escribí para decirles que no me había olvidado de ellos. Estaba teniendo mucho lío en el trabajo y con el estudio, y hasta que no tuviera unos días libres, no podría mirarlo al detalle. También les dije que me parecía un poco escueto y que faltaban algunas cosas que quizá debían estar incluidas, pero que les contestaría a finales de semana. De hecho, mi mensaje exacto fue este: “Hola, no me he olvidado de vosotros. He estado leyendo el contrato y he visto que faltan algunas cosas que deberían estar especificadas. Te envío un email a lo largo de la semana que entra comentándotelas, que tengo mucho lío hasta el miércoles (21 de diciembre), pero en general me parece bien”.

En mi email, enviado el 23 de diciembre, le pregunté sobre 9 cláusulas (de 18) que no me quedaban muy claras o me parecían poco específicas, por lo que quería saber qué significaban exactamente por si yo lo estaba entiendo mal. Dudas le pueden surgir a cualquiera.

Los puntos que yo quería cambiar (si es que hubiera habido posibilidad) eran:
  • La cesión de derechos solo a España y no MUNDIAL (como ellos ponían).
  • La explotación y edición en distintas modalidades lo decidía yo, no ellos sin mi consentimiento (Libertad del EDITOR, ponía).

Por otro lado, les comentaba algunas cláusulas que se habían omitido, como algunas obligaciones del EDITOR (Ejemplo: la Ley de Propiedad Intelectual obliga al EDITOR a respetar la integridad de la obra. No pueden introducirse modificaciones que el autor no haya consentido (art.64.1 LPI) ni reproducir la obra en otro formato sin que sea autorizado por el autor). Ni rastro. Otras cosas que no estaban especificadas en el contrato eran: presentaciones y promoción y cesión de derechos a terceros. Añadir que en el contrato sí había una decena de cláusulas dentro del apartado “Obligaciones del AUTOR”

Mi email finalizaba de la siguiente forma:

“Quiero que sepan que estoy muy entusiasmada en firmar con vosotros, porque realmente creo que esto puede salir bien para ambas partes. Pero hay ciertas cosas que, por la desconfianza que me han generado en general otras editoriales, quiero que todas las posibilidades que puedan darse relativas a la edición de una obra estén acordadas por escrito. Quizá por ese motivo todavía no me haya decidido a firmar con ninguna editorial cuando he tenido la oportunidad. Y cuando al fin me decido por una, como en este caso, no quiero que nada salga mal”.

Tras mi email, su respuesta llegó a los 18 minutos:

“Durante esta semana que hemos estado esperando hemos firmado otro libro de fantasía. Y como no se suelen vender bien apenas publicamos de este género. Lo sentimos pero no vamos a publicar tu novela.”

SIN PALABRAS. Así me quedé. ¿No podían haberlo dicho antes? No sé, cuando recibieron el otro contrato y decidieron que no iban a publicar la mía, por ejemplo. ¿O cuándo estaban esperando? Quizá con un “Hay más novelas en valoración, necesitamos una respuesta lo antes posible”. ¡Yo que sé! No hubiera perdido mi tiempo en escribirles un email. ¿Los autores tenemos que esperar meses a que nos respondan (si es que lo hacen) y ellas no pueden esperar ni una semana? ¿En serio? Ni siquiera quisieron aclararme las dudas que tenía. Quizá en realidad el contrato no había por dónde cogerlo y le saqué todas las trampas que le quieren colar al autor de turno. No lo sé. Estoy escribiendo esta entrada casi un mes después y todavía no me lo explico. Vale, no tienen por qué aceptar todos mis cambios, pero al menos un diálogo, una aclaración… algo.

En fin, hasta aquí la entrada de hoy. Juzgar vosotros mismos. Si sois escritores y estáis buscando editorial, cuidado con hacer muchas preguntas.

Gracias por seguir aquí.

¡Hasta la próxima!

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